Vivimos en uno de los países europeos que más libros edita, y sin embargo aún tenemos un gran reto pendiente: mejorar el nivel lector de nuestros niños y niñas.
Como maestro, estoy convencido de que la lectura y la escritura son pilares fundamentales de la educación. Leer no solo amplía el vocabulario, también alimenta la imaginación, despierta la creatividad y fortalece la capacidad de reflexión.

La familia desempeña un papel esencial en este proceso. Dedicar un tiempo a leer juntos, conversar sobre las historias o incluso escribir pequeñas anécdotas en casa son gestos sencillos que tienen un enorme impacto en la motivación de los más pequeños.
Hacer de la lectura un hábito compartido es abrir la puerta a un mundo lleno de conocimiento y de experiencias. Porque leer no debería sentirse nunca como una obligación, sino como un auténtico placer que acompaña a lo largo de toda la vida.
