La Navidad es un tiempo de encuentro, de compartir y de reunirnos en torno a la mesa con nuestros seres queridos. Pero también es un momento para recordar a quienes no pueden estar con nosotros, a quienes han sufrido pérdidas y dificultades que marcan sus vidas.

En esta noche tan especial, dejamos un lugar vacío en la mesa como un gesto simbólico para honrar a todas las personas afectadas por la DANA: quienes han perdido sus hogares, sus pertenencias o incluso a sus seres queridos. Es una forma de hacer presente la memoria, la solidaridad y la empatía en medio de la celebración.
Que la estrella de esta Navidad ilumine el camino hacia una sociedad más humana y más solidaria. La verdadera esencia de estas fiestas está en aprender a compartir lo que tenemos, a cuidar de quienes más lo necesitan y a transmitir a nuestros hijos e hijas la importancia de la solidaridad como valor fundamental.
La Navidad nos recuerda que el futuro se construye desde la unión y el compromiso de todos. Que este día sea una oportunidad para reflexionar juntos y para sembrar, en cada familia, la semilla de un mundo mejor.
