Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, una oportunidad para reflexionar sobre los hábitos de alimentación y de actividad física que ofrecemos a nuestros hijos e hijas. Una dieta alta en grasas y azúcares no solo afecta a su salud en el presente, sino que puede generar problemas más graves en el futuro.

Pequeños cambios en la vida diaria pueden marcar la diferencia:
- Incluir más frutas y verduras en la alimentación.
- Fomentar la actividad física diaria.
- Reducir el consumo de productos ultraprocesados.
Nuestra responsabilidad como familias y como educadores es crear un entorno saludable en el que niños y niñas puedan crecer fuertes, felices y con buenos hábitos que les acompañen toda la vida.
El Día Mundial contra la Obesidad nos recuerda que la prevención comienza en casa y en la escuela, y que la educación en hábitos saludables es una inversión en el futuro de la infancia.
