Las vacaciones son un buen momento para compartir tiempo en familia y, por qué no, para ver películas que no solo entretengan, sino que también nos inviten a reflexionar.
Hoy quiero recomendar Wonder (2017), una historia que emociona y que deja huella en el corazón. La vida de Auggie, un niño con una malformación facial, nos recuerda que cada persona merece ser valorada por lo que es. La película transmite un mensaje claro: la empatía y la inclusión no deberían ser una opción, sino una forma de vivir.

Se trata de un plan perfecto para disfrutar en familia, compartir unas palomitas y, sobre todo, generar conversaciones que ayuden a crecer a nuestros hijos e hijas.
Porque educar también significa enseñar a mirar al otro con respeto, comprensión y cariño.
